Se trata de la forclusión del significante de La Mujer, por lo cual cada uno tiene su construcción de la mujer y la relación sexual. Esto justifica el “todo el mundo es loco, es decir, delirante”, fórmula que Miller toma de Lacan para plantear la inadecuación entre lo real y lo mental, e implica que de lo real solo se puede mentir. Cuestionando cualquier idea de salud mental.
En otro capítulo Miller nombra a Lacan y dice que él “creía que la falla que vuelve para siempre al hombre enfermo era la ausencia de relación sexual, que esa enfermedad era irremediable, que nada podría colmar ni curar la diferencia entre un sexo y otro,… La ausencia de relación sexual invalida toda noción de salud mental y de terapéutica como retorno a la salud mental.”
Por lo tanto el cuerpo es afectado por el lenguaje, ya sea en tanto que el hombre no cuenta con todos los significantes y también por el límite mismo que lleva en sí la interpretación.
El psicoanálisis admite los efectos del lenguaje en la enfermedad intrínseca del ser humano como ser hablante y como ser hablado. En su última enseñanza Lacan lo llamará “parletre” – ser hablante y hablado.
Ese ombligo del sueño, ese lugar vacío de significante, no tiene determinación simbólica. Y es en torno a él que el lenguaje se organiza.
En la página 66 de “Actualidad del trauma” se lee “el lenguaje se organiza, simbólica e imaginariamente, en torno a un agujero fundamental, a eso Freud lo llamaba de diferentes maneras: represión primaria, ombligo del sueño.”
Ese vacío fundamental es lo que hace hablar, ordena el discurso. En el “hacer hablar”, surge el problema: hay cosas de las que no se puede hacer hablar, hay cosas que están por fuera de la palabra.
El hombre como individuo, que es decir cómo Yo, producto de las sucesivas identificaciones, considera que es posible la armonía. Recientemente escuché en la tv una mujer que, desde la psicología social, intentaba dar explicaciones sobre la sexualidad en la adolescencia y recomendaba “hay que hablar para solucionar, resolver”, ante esto, surgen las preguntas ¿qué tipo de resolución sería posible? ¿Desde qué lugar se piensa al adolescente? Ese plateo desconoce la división, deniega aquello que determina a los seres hablante. Con Freud y Lacan encontramos que siempre hay un elemento no asimilable, que el lenguaje puede rodear o situar pero no puede absorber. Entonces desde el psicoanálisis, al hablar de sujeto, es que tenemos en la mira eso no asimilable.
Hay un agujero que es imposible de simbolizar y eso da la pauta que cada quien inventa una ficción para recubrirlo. Por lo cual la normalidad, o el “como todo el mundo”, son imposibles.
Ese vacío confronta al sujeto con un no saber, que no tiene que ver con el saber del inconsciente, ya que si bien hay un inconsciente a descifrar aquí se plantea que hay un punto irreductible que no se deja adormecer por lo simbólico. Es constante e incurable.
Ante esto me pregunto: ¿de qué real se trata este ombligo del sueño, límite de la interpretación? Teniendo en cuenta que hay diferentes concepciones de lo real en Lacan.
Voy a tomar un par de puntos que me permitirían orientar una posible respuesta. En la clase tres del libro “En torno de las identificaciones” García destaca algunas de las definiciones de lo real, siendo una de ellas la que resulta interesante porque es una definición clínica. “Lo real está fuera de la ley del lenguaje”, sigue “Decir que lo real está fuera de la ley del lenguaje quiere decir que el encuentro del sujeto con lo real produce perturbaciones en su discurso” y aclara que en la neurosis el sujeto tiene un discurso y una imagen de sí; si esto trastabilla es porque hay algo que está fuera de la ley de ese discurso y ha tocado al sujeto.
Esto me remite nuevamente a Freud en su análisis del sueño de la inyección de Irma. Desde la lectura que Lacan se destaca ese punto de las asociaciones en que el sueño se inserta en lo desconocido. Pero resalta el “descubrimiento horrible” del fondo de esa garganta, la imagen terrorífica, angustiante, revelación de algo estrictamente innombrable”. Siguiendo con el Seminario 2 Lacan dice “A esta revelación llega Freud en la cumbre de su necesidad de ver, de saber…” y reconoce que ante un sueño que desemboca en algo así debe provocar el despertar, pero Freud no despierta… porque tiene agallas. Y continúa “Hay, pues, aparición angustiante de una imagen que resume lo que podemos llamar revelación de lo real en lo que tiene de menos penetrable, lo real sin ninguna mediación posible, de lo real último, del objeto esencial que ya no es un objeto sino algo ante lo cual todas las palabras se detienen y todas las categorías fracasan, el objeto de angustia por excelencia.”