EL MALENTENDIDO ENTRE LOS SEXOS

Éstas son algunas de las preguntas que nos retornan de la práctica clínica y de la observación de nuestro entorno e intentaremos contestar en el devenir de este año:

¿Qué hace que en pleno siglo XXI proliferen las curas que pretenden dar alivio al sufrimiento diario basándose en el ocultismo con el fin de develar los misterios de lo inexplicable o las teorías que pretenden ser pragmáticas, con su exigencia de felicidad y éxito permanentes? ¿A qué responde la multiplicación de los abordajes que se basan en la sugestión? es decir, que distan mucho de que alguien pueda arribar a una decisión que lo implique como sujeto. 

Las nuevas fórmulas del éxito sea en lo laboral o con el “sexo opuesto”, alcanzan su mayor desarrollo en las llamadas redes sociales a través de las cuales alguien puede armar su propia “comunidad”, “reclutar” numerosos “seguidores” e incluso “amigos” con los que “discute”, “intercambia”, “comparte” siendo que, jamás se ha encontrado con ellos, ¿qué manifiesta esa sustracción de la presencia y ese uso banal de las palabras?

¿Qué hace que el cuerpo se convierta en promesa de éxito entre los sexos a través de cualquier recurso, p.e. cruentas cirugías, cuando sabemos que la anatomía no resuelve nada en este plano? ¿Qué encubre el rechazo a lo efímero de la belleza corporal?

¿Qué impide a hombres y mujeres perder su adolescencia sin añoranzas y muchas veces durante la adolescencia real de sus hijos? 

¿Qué evidencia la confusión entre identidad e identificación o entre derecho legal y goce?

Vamos a retomar un punto que quedó situado en el Curso del año pasado: “La vida amorosa: entre la tragedia y la comedia”, un texto de Kierkegaard, acerca del malentendido entre hombres y mujeres. El malentendido entre los sexos excede el problema de la sexualidad y es en sí irreparable y motor de una relación, es más si ese malentendido se disuelve, la relación se termina.

A raíz de su experiencia clínica Freud hace un pasaje en su teorización que podemos nombrar así: del trauma al fantasma. Es el pasaje de la teoría de la seducción, ser víctima de un atentado sexual por el padre (trauma) a enfermar por un deseo por el padre que ha sido reprimido (fantasma). Este pasaje tiene el valor de una operación simbólica, de una metáfora.

Lacan retoma este desarrollo para formular el fantasma y tras veinte años de seminario reordena los términos para hablar de sexuación, aquello que hace a las posiciones masculinas y femeninas.

Partiremos situando el “no todo”: todo no se puede decir, la incompletitud de lo simbólico, no hay Otro del Otro, no hay metalenguaje, verdadero de lo verdadero o relación sexual, para arribar a la femineidad.

Barajamos, a propósito de las preguntas que formulamos una hipótesis: el rechazo del inconsciente como malentendido y el sin lugar al tiempo, nos expone ante las tiránicas exigencias que atacan nuestra afectividad y recaen en el cuerpo, dificultando o impidiendo el lazo con otros.

Daremos cuenta de cómo esto se suscita en las distintas estructuras clínicas.

Jorgelina Altmann, Gabriela Toledo y Carina Luz Scaramozzino.
Participantes de TRAZOS: clínica y enseñanza del psicoanálisis.