clínica y enseñanza del psicoanálisis

Categoría: Cursos Página 1 de 2

Síntoma y pulsión

Curso 2026: Síntoma y pulsión

En el Seminario 7, “La ética del psicoanálisis” (1959-1960) Jacques Lacan exhaustiva la lectura de “El malestar en la cultura” (1929-30) de Sigmund Freud y formula la pregunta por el Ethos, es decir: ¿qué debo hacer?

La pregunta por el Ethos refiere a una decisión y no se trata -como se suele creer-, de una decisión sobre el deseo. El deseo es un interrogante que en un análisis se abre como tal. El problema es que el deseo se presenta atado al fantasma del sujeto. El fantasma es una estructura de ficción que con su fijeza tiñe cada vivencia y determina el mundo de cada quien. El síntoma del sujeto se recrea en los significantes y esto permite su desciframiento en la sustitución, a la manera de las otras formaciones del inconsciente. Ahora bien, una vez puesta a punto la vía significante se ubica un más allá de ese desciframiento ya que el síntoma es a su vez un modo de satisfacción pulsional, algo que insiste como exigencia y está referido a una repetición de goce. En un análisis también se irá circunscribiendo dicho núcleo de repetición de goce. Por lo tanto, más allá del sentido, el síntoma es interpretable como retoño pulsional, como satisfacción en el displacer. Por lo tanto, la pregunta acerca de: ¿qué debo hacer? Pone al sujeto en la encrucijada de decidir sobre la exigencia de goce que busca satisfacerse.

En el Seminario 7 J. Lacan sitúa el goce como más allá del significante, refiere a Das Ding, La Cosa freudiana que es el campo de goce y da lugar a la pulsión que había mantenido a raya durante largo tiempo, es decir a algo que responde en el cuerpo. La noción de goce comienza a desarrollarse en los años ´60, es en principio localizado y completamente separado de la relación sexual; será elaborado durante los años siguientes. 

En Aun, seminario 20, Lacan hará un contrapunto respecto de la noción de goce desarrollada en el seminario 7, abandona la polaridad entre pulsión e inconsciente, cambia la perspectiva del significante y abre un nuevo enfoque sobre el goce a partir de “la otra satisfacción”. En este momento de la enseñanza, el orden simbólico ha perdido su autonomía; la categoría de lo real gira en torno de “no hay relación sexual” y se elaboran las fórmulas de la sexuación.

Carina Scaramozzino.

Inscripción:

Para inscribirte al curso, completá el formulario a continuación o contactanos a nuestro mail:

trazos@trazospsicoanalisis.com.ar

El curso comienza el Sábado 28 de Marzo a las 11:00hs.

 Actividad abierta y arancelada.

    Síntoma y fantasma

    Curso 2025: Síntoma y fantasma

                La propuesta del Curso 2025 es partir de la distinción entre síntoma y fantasma e investigar sus consecuencias clínicas.
          Las dos dimensiones propuestas por Jacques-Alain Miller se pondrán a trabajar según la oposición entre significante y objeto. Dado que, si bien en el síntoma prevalece la articulación significante, Jacques Lacan advierte que no puede reducirse todo al significante. Lacan sigue el desarrollo que hace Sigmund Freud sobre la pulsión y la libido -tanto en la primera tópica, así como en Inhibición, síntoma y angustia (1925)-, y advierte que lo que está por fuera del significante, es el objeto. La clínica psicoanalítica que se hace bajo transferencia, excede el levantamiento del síntoma en tanto es posible la construcción y travesía del fantasma.
          Trataremos la vía que Lacan decide tomar en el Seminario 6 (1958-59) -la vía del deseo y su interpretación-, un movimiento esencial para orientar la dirección de la cura en las neurosis. Vía que es a su vez el fundamento para pensar el devenir de un análisis y su fin; puntos que Jacques Lacan elabora en seminarios posteriores cuando la preeminencia ya no es el registro simbólico sino la dimensión de lo real.
          Los textos Fundamentos de la clínica analítica (1985-86) y Formación clínica y ética (1990) de Germán García se pondrán en articulación con textos de Sigmund Freud, seminarios de Jacques Lacan y cursos de Jacques-Alain Miller.

    Carina Scaramozzino.

    Inscripción:

    Para inscribirte al curso, completá el formulario a continuación o contactanos a nuestro mail:

    trazos@trazospsicoanalisis.com.ar

    El curso comienza el Sábado 23 de Marzo a las 11:00hs.

     Actividad abierta y arancelada.

      De la verdad al saber del inconsciente

      De la verdad al saber del inconsciente.

      En “Derivas analíticas del siglo” (2014), “El Witz del Nombre del Padre”, Germán García invita a la lectura del “grafo del deseo” que Lacan despliega a lo largo del seminario “Las formaciones del inconsciente” (1957-58). El grafo se construye a partir del Witz que crea Heine con la palabra “famillionario” y del olvido del nombre propio Signorelli que Sigmund Freud analiza en “Psicopatología de la vida cotidiana” (1901).

      Jacques Lacan explica la “creación metafórica” en el sueño, en el lapsus, en el Witz; así como las diferencias entre estas formaciones del inconsciente que se producen en torno de un agujero. El Grafo sitúa ese agujero entre enunciado y enunciación, entre código universal y mensaje particular. Germán García prosigue subrayando que tanto el enigma del sueño, como la sorpresa del lapsus y el cálculo del Witz, ponen al sujeto en diferentes posiciones en relación con el goce que distribuye el deseo de un cuerpo. Quiere decir que al pensar el síntoma como formación del inconsciente, no puede descuidarse su relación con el fantasma ya que este revelará una verdad que está más allá de las formaciones del inconsciente.

      En el psicoanálisis se degrada la verdad, ahora -pregunta Miller en “El banquete de los analistas” (*)-, ¿qué se pone en su lugar? Es más, ¿qué uso del saber puede sustituir dicha reverencia a la verdad?

      En el curso 2024: De la verdad al saber del inconsciente, nos proponemos partir del
      Seminario “Las formaciones del inconsciente”, para abordar dicho viraje de la enseñanza de
      Lacan y sus consecuencias clínicas.


      * El saber y la verdad” (II)

      Carina Luz Scaramozzino.

      Inscripción:

      Para inscribirte al curso, completá el formulario a continuación o contactanos a nuestro mail:

      trazos@trazospsicoanalisis.com.ar

      El curso comienza el Sábado 23 de Marzo a las 11:00hs.

       Actividad abierta y arancelada.

        La teoría del objeto en psicoanálisis

        Curso 2023: La teoría del objeto en psicoanálisis

        Los primeros diez años de Seminario de Jacques Lacan, pueden considerarse un comentario de los textos de Freud, Lacan reduce dichos textos a los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis –refiere Germán García en el curso; “En torno de las identificaciones” (1987)-. En 1964 las operaciones de causación del sujeto: alienación y separación, son distinguidas y el objeto del psicoanálisis -objeto (a), la invención lacaniana-, es aislado y formulado como lo que queda por fuera del significante, un resto no figurable, y aquello que en la experiencia analítica se trata de apresar.


        ¿En qué sentido el seminario 4: “La relación de objeto” anticipa esa topología del objeto (a), incluso su transformación en plus de goce y en deriva de goce? Es una pregunta que plantea el mismo Lacan y trataremos de contestar durante el curso 2023.


        Cabe recordar que el seminario “Las psicosis”, (1955-56) concluye con la prevalencia de la castración en la neurosis. Lacan explica que: “el objeto fálico tiene un lugar central dentro de la economía libidinal, tanto en el hombre como en la mujer”. De este modo la diferencia diagnóstica entre neurosis y psicosis se aparta de la concepción de las teorías de la relación de objeto, cuyo desarrollo se traduce en la madurez – inmadurez, según un ideal de genitalidad. Algunos psicoanalistas explicaban así la subjetividad y la transferencia, vía que es criticada por Lacan por reducir la experiencia analítica a la dimensión imaginaria.


        En “La relación de objeto” (1956-57) Lacan comienza a precisar la teoría de la falta de objeto en psicoanálisis, es decir que reintroduce el lugar central de la castración. La articulación entre complejo de Edipo y castración es la novedad lacaniana. A partir de este seminario el deseo y su objeto cambiarán de estatuto, quedan vinculados con lo simbólico, para ello se recurre al objeto fóbico y al objeto fetiche. Será también en el seminario 4 que se comienza a diferenciar y articular el par demanda – deseo.


        Los hasta aquí citados, son puntos insoslayables cuyo horizonte es la investigación clínica; aquello que es el sustento de la teoría del objeto en psicoanálisis.

        Comentarios acerca de «Variaciones sobre psicosis»

        Comentarios acerca de «Variaciones sobre psicosis»

        En esta ocasión la propuesta es leer y comentar Variaciones sobre psicosis (1987), de Germán García, así como los textos de Freud y Lacan allí referidos. 

        El eje que orienta las clases está en la apertura de Variaciones, “la crítica que Lacan hace a la historia del psicoanálisis es que en los límites de la palabra, en los puntos donde la palabra aparece como más conflictiva, por ejemplo en los niños o en el psicótico, es allí donde se presenta la tentación de abandonar el psicoanálisis por cualquier otra cosa”. En esta perspectiva Germán García sitúa la propuesta de Lacan que es retomar el dispositivo freudiano según la relación particular que tiene un sujeto con el lenguaje y desde allí volver a plantear tanto el problema de las psicosis como el del psicoanálisis infantil desde su ineludible perspectiva clínica. 

        En esta vía, uno de los puntos fundamentales es el diagnóstico diferencial. Para un analista, dice Freud en La iniciación del tratamiento (1913), el diagnóstico no es académico, sino que según el diagnóstico va a actuar de una manera o de otra. Entonces subraya Germán García respecto del diagnóstico: “esto supone dos cosas, la diferenciación de las psicosis respecto de las perversiones y las neurosis, por un lado y también la diferencia entre las psicosis mismas.” 

        Lacan toma el caso Schreber comentado por Freud en el seminario Las psicosis (1955-6), lo hace no sólo para estudiar la paranoia, sino para plantear el problema de la feminidad y la relación del sujeto al goce, de allí que se trata de puntos ineludibles para orientar y pensar la práctica analítica. 

        Lo enunciado hasta aquí será el marco para investigar tres temas clínicos: -los fenómenos elementales, -el momento del desencadenamiento y tras este último, -la posibilidad o no de una estabilización del sujeto. A partir de diferenciar el mecanismo propio de la psicosis -la forclusión-, del mecanismo neurótico, la represión y su efecto como retorno de lo reprimido bajo la formación de un síntoma, German García propone formular la pregunta por los efectos de la forclusión. Para ello cita tres órdenes de fenómenos clínicos a estudiar: -la relación del sujeto al Otro, es decir, las perturbaciones del lenguaje, -la relación del sujeto al goce del cuerpo y -la relación del sujeto con el goce del Otro. Es que la psicosis para el psicoanálisis no es considerada un déficit sino una estructura. La salvedad es que “para definir la estructura en psicoanálisis, hay que recurrir a la articulación del sujeto del significante y del sujeto del goce”. Este último punto lleva a las modificaciones que hará Lacan a partir de la llamada por Miller, última enseñanza.

        Las clases que conforman Variaciones sobre psicosis fueron dictadas en la ciudad de Tucumán durante el año 1987, presentan en ese aspecto un plus de interés, ya que dan cuenta de la conformación de la institución en psicoanálisis y el movimiento que se llevó a cabo en el noroeste argentino, impulsado por Germán García.

        Actividad quincenal, segundos y cuartos sábados a partir de las 11hs. De abril a noviembre.                                                                      

        Carina Scaramozzino

        El yo freudiano. Del placer a la realidad.

        El yo Freudiano. Del placer a la realidad.

        El desarrollo de la teoría del yo freudiano va de 1910 a 1920 y estructura la relación narcisista. Más allá del principio de placer (1920) es un punto de inflexión que afirma esos desarrollos y permite distinguir principio de placer de principio de realidad, introducir la pulsión de muerte y dar paso a los desarrollos sobre el masoquismo primordial; para arribar a la segunda tópica en El yo y el ello (1923). 

        Para Freud el punto de partida es clínico, o sea que parte de lo que no funciona, ya que no hay adecuación a la realidad sino extrañamiento y llega a decir que la realidad es insoportable. Lacan, toma y condensa este punto de partida y dice: “la clínica es lo real como imposible de soportar”, hay allí que introducir la distinción entre realidad y real.

        Una cita que ilustra la propuesta: 

        “…hay algo que el yo no quiere aceptar del inconsciente, que el yo no haría en nombre del principio del placer, en tanto el placer se opone al deseo… Freud dice en Inhibición, síntoma y angustia que, hasta ahora creíamos que el yo en nombre de la realidad reprimía a la pulsión, ahora sabemos que no, que el yo en nombre del placer produce señales de angustia que obligan al sujeto a reprimir la pulsión. Por lo tanto, aunque parezca un disparate, es en nombre del placer que el deseo es reprimido. Esta es la resistencia yoica.

        La resistencia de ello es simplemente que ello no pasa por la palabra. 

        También está la resistencia del superyó que es el mandato de goce como Freud plantea en El yo y el ello. El superyó impone al yo los mandatos de ello. El superyó, podríamos decir así, es el que da palabra al objeto. La palabra imperativa impuesta por el objeto causa.” 

        Fundamentos de la clínica analítica, Germán García.

        En el curso de este año se recorrerán los textos citados de Freud a la luz de Fundamentos de la clínica analítica de Germán García y también se leerán algunos capítulos de Causa y consentimiento de Jacques Miller.

        Carina Scaramozzino

        Inscripción:

        Para solicitar tu inscripción al curso, completá el formulario a continuación o contactate directamente a nuestro email:

        inscripciones@trazospsicoanalisis.com.ar

        El primer encuentro del curso se realizará el Sábado 27 de Marzo a las 11:00hs puntual. Luego, el curso continuará todos los 2dos y 4tos Sábados de cada Mes (una vez cada 15 días aproximadamente)

        Actividad abierta y arancelada.

          Un ámbito propicio

          Un ámbito propicio

          El psicoanálisis tiene que transmitirse dónde se pueda, no obstante, es fundamental que sea allí dónde las interferencias externas a su propia lógica sean reducidas al mínimo posible.

          Freud se ocupó de crear un ámbito y logró insertar el psicoanálisis en la cultura, lo discierne de entre el arte, la religión, la filosofía y la ciencia. En 1920 cuando describe la psicología de las masas, surgen interrogantes a propósito de qué tipo organización institucional ha dado a los psicoanalistas así como, acerca del problema de la formación que a ellos compete.

          Lacan cuenta con el psicoanálisis inserto en la cultura por Freud, no obstante actualiza la pregunta por el lugar del psicoanálisis entre otros saberes, los propios de su tiempo y se encarga de separarlo de la deriva pulsional del siglo ya que esta varía. 

          La pregunta por el ámbito propicio para la difusión del psicoanálisis, es actual e incumbe a aquellos que nos decimos practicantes del psicoanálisis. Para ensayar una respuesta es imprescindible revisar cuestiones propias de la historia del psicoanálisis, no sólo sus comienzos y devenires: Freud, Lacan y sus discípulos; sino lo sucedido en nuestro país, caracterizado como un lugar de importación de saberes, tal el caso del psicoanálisis.

          Seguiremos la perspectiva propuesta por Germán García en el Curso Fundamentos de la clínica analítica en lo referente al escrito de J. Lacan: La dirección de la cura y los principios de su poder (1958).

          Carina Luz Scaramozzino.

          Inscripción:

          Para inscribirte al curso, completá el formulario a continuación o contactanos a nuestro mail:

          inscripciones@trazospsicoanalisis.com.ar

          El curso comienza el Sábado 24 de Abril a las 12:15hs, continuando todos los 4tos Sábados de cada mes.

           Actividad abierta y arancelada.

            EL SUJETO Y LOS GOCES EN LA ACTUALIDAD

            EL SUJETO Y LOS GOCES EN LA ACTUALIDAD.

            Durante el Curso 2020 abordaremos:

            • – Los diversos y dispersos motivos de consulta actuales.
            • – La continuación de los tratamientos.
            • – Las posiciones que tomará cada practicante del psicoanálisis considerando los distintos momentos de un análisis.

            Uso compulsivo de la tecnología, consumo de comidas y ejercicios “saludables”,
            operaciones en el cuerpo, “libre” sexualidad, amistades abstractas, acopio de bienes
            utilitarios.

            En fin, exigencias culturales que ponen a las personas en una carrera cuyo destino dice ser la felicidad y la completud. Pero, dan como saldo desencanto, agresividad, banalización o tan solo consumismo y reducción a la masa de entusiastas/angustiados. Hacen a la diversificación de los motivos de consulta pocas veces formulados con claridad. Son modalidades que alejan a los seres hablantes cada vez más de la posibilidad de preguntarse: qué quieren, ya no en los términos de “bienes”, sino en relación a su deseo.

            Estos impulsos breves, suelen dispersar a los sujetos en un sinfín de actividades sin poder estar en alguna y requieren del psicoanálisis una interpretación que será siempre caso por caso.

            Daremos comienzo al Curso 2020: El sujeto y los goces en la actualidad hablando de las identificaciones.

            Germán García en uno de los libros que visitaremos durante el año: En torno de las identificaciones, habla de ellas en plural y las ubica entre el fantasma y la pulsión. Usa como hilo de lectura los conceptos lacanianos. Esta vía trata al sujeto que se produce como efecto entre significantes, sujeto dividido y circunscribe un objeto, por fuera de los significantes.

            Argumentaremos por qué el psicoanálisis no ofrece una nueva identificación (sea al analista, o a otros) en el lugar de aquellas identificaciones que caen en el recorrido de un análisis.

            Punto fundamental que separa una psicología de un psicoanálisis e incide en la continuidad de los tratamientos. El sujeto en un análisis hace la experiencia de confrontarse con el objeto como perdido, e incluso separarse de ese objeto. Al respecto dice Germán García:”… el que llora porque perdió algo, no lo perdió sino que está en la ilusión de que lo puede encontrar”.

            El psicoanálisis apunta a la singularidad de un sujeto y a la particularidad de su objeto que funciona como perdido.

            La segunda enseñanza de Lacan conlleva una nueva clínica, en el libro 11 de su seminario Lacan dirá al respecto, no sólo que el analista es parte del concepto de inconsciente (cuestión que desarrollaremos) sino que, la realidad del inconsciente es sexual y es puesta en acto en la transferencia. Dicha realidad sexual, alude a la pulsión.

            La frase “no todo es significante”, en el seminario 11 quiere decir que la pulsión es un recorrido de ida y vuelta que contornea un vacío y produce un resto que es independiente como dijimos, del significante. A este resto Lacan lo llamará objeto a. Es una de las formas de nombrar un goce, en este caso fragmentario, que no está incluido en el goce de hablar o goce fálico.

            Pondremos en relieve la multiplicidad de goces a los que se refiere Lacan y puntualmente los que son cernidos entre la segunda y la tercera enseñanza en la que lo real dará nueva orientación a lo simbólico y a lo imaginario. La interpretación apuntará entonces al goce y ya no sólo al síntoma como formación del inconsciente.

            El pasaje de una a otra modalidad de la enseñanza de Lacan y de una a otra clínica, no anula la anterior, sino por el contrario la tiene en cuenta y la enriquece.

            Entonces, armar un entramado que contemple los distintos momentos de la enseñanza de Lacan, servirá para a su vez pensar los distintos momentos de un análisis.

            Una clínica que ya se practica y pide ser formulada, sea en relación a los que hemos mencionado como motivos de consulta o bien a la continuación/interrupción de los tratamientos. Lo real del cuerpo orienta y desorienta la cuestión.

            La noción de cuerpo hablante tal como Jacques A. Miller sitúa en Sutilezas analíticas – otro de los libros de referencia para este año – ilustrará este punto y nos permitirá sostener la pregunta acerca de las posiciones que convienen hoy al practicante del psicoanálisis.

            Carina L. Scaramozzino

            Un ámbito propicio (2019)

            Un ámbito propicio (2019)

            “Se puede esperar del psicoanálisis sólo aquello que se le ha dado”

            ¿Qué nos enseña el saber referencial del psicoanálisis?
            ¿Qué nos enseña su práctica y su clínica llamada de la singularidad?
            ¿Cómo favorecer la difusión y la expansión del psicoanálisis?
            Estas tres preguntas, se corresponden con tres campos: episteme, clínica y política, campos que al tratarse de psicoanálisis, operan articulados entre sí.
            El psicoanálisis tiene que transmitirse dónde se pueda, no obstante, es fundamental que sea allí dónde las interferencias externas a su propia lógica sean reducidas al mínimo posible.
            Hay dos aspectos que sirven a los fines de pensar un ámbito propicio para la transmisión del psicoanálisis, uno es el que hace a su relación con otros saberes de la cultura y sus diversas tramas. El otro, es el inherente al psicoanálisis en las instituciones (según sus modalidades) y a los practicantes del psicoanálisis entre sí.

            Freud se ocupó de crear un ámbito y logró insertar el psicoanálisis en la cultura, lo discierne de entre el arte, la religión, la filosofía y la ciencia. Lo ubica más cercano a esta última pero aclarando que no se trata de una “weltanschauung” palabra alemana de difícil traducción, cercana a la palabra cosmovisión en castellano. Al psicoanálisis como método que reviste una experiencia singular no le hace falta cosmovisión alguna, este es un principio y una condición. En 1920 cuando Freud describe la psicología de las masas, surgen interrogantes a propósito de qué tipo organización institucional ha dado a los psicoanalistas así como, acerca del problema de la formación que a ellos compete. Hemos de aclarar que estas cuestiones fueron motivo de investigación desde mucho antes del ´20 y hacen a la historia de lo que él nombra: movimiento psicoanalítico.
            Lacan cuenta con el psicoanálisis inserto en la cultura por Freud, no obstante actualiza la pregunta por el lugar del psicoanálisis entre otros saberes, los propios de su tiempo. Con Freud difiere tanto en la conducción de la clínica como en el modo de organización entre analistas y su formación. Esa formación supone: análisis, enseñanza y control de la práctica.
            La pregunta por el ámbito propicio para la difusión del psicoanálisis, es actual e incumbe a aquellos que nos decimos practicantes del psicoanálisis. Para ensayar una respuesta es imprescindible revisar cuestiones propias de la historia del psicoanálisis, no sólo sus comienzos y devenires: Freud, Lacan y sus discípulos; sino lo sucedido en nuestro país. Argentina puede ser caracterizado como un lugar de importación de saberes, tal el caso del psicoanálisis.
            Tendremos presente la perspectiva propuesta por Germán García en El psicoanálisis y los debates culturales (2005): “…el psicoanálisis entra en los debates de la cultura al subrayar la discordia que existe entre el deseo y los ideales en diversos ámbitos” Esa entrada del psicoanálisis en Argentina será en un determinado contexto, incluye diversas modalidades y posiciones. La propuesta es seguir el hilo de ese recorrido, ni único ni absoluto, pero sí contundente a la hora de sus consecuencias; descartar la ilusión de hacer una historia del psicoanálisis para entonces sí, contando con ese imposible, investigar y entender sucesos, acontecimientos ocurridos en lugares y fechas precisas que a su vez involucran diversos nombres.

            Carina Luz Scaramozzino.
            Participante de TRAZOS: clínica y enseñanza del psicoanálisis.

            La palabra en análisis. Transferencia y repetición

            La palabra en análisis. Transferencia y repetición

            Este año retomaremos la lectura de “Actualidad del trauma” (2005) de Germán García, libro que será telón de fondo para el Curso 2019. 

            García pone a trabajar allí la tesis radical de Lacan acerca del lenguaje.
            El lenguaje es algo que nos habita dormidos o despiertos, no podemos manipularlo a voluntad, no podemos conectarnos y desconectarnos de él como si fuera una computadora. Se trata de un elemento parasitario que no piensa lo que queremos y piensa lo que no queremos.

            Luego de una minuciosa lectura de las tres tópicas freudianas, bajo el lente de los registros: real, simbólico e imaginario, García establece correspondencias y diferencias. Su hipótesis es que el lenguaje recubre simbólica e imaginariamente un agujero (también trauma) fundamental. Elabora una propuesta práctica que recuerda que siempre es cuestión de un sujeto, de su inconsciente, de lo que para él las palabras quieren decir y de su cuerpo afectado por ese lenguaje.

            Así el uso de ciertas palabras para designar malestares actuales, por ejemplo: stress, depresión, ataque de pánico, etc. son etiquetas que evitan decir que la gente enferma de palabras; claro que no de cualquier clase de palabras sino de aquellas que para quien las padece son significativas. Esas descripciones comunes, que por lo mismo esquivan toda singularidad, ubican el trauma por fuera de quien lo padece y olvidan lo que acontece en el cuerpo. Por ejemplo: la sorpresa, factor de extrañeza o acontecimiento que es para un niño su entrada en la pubertad, momento en que lo sexual toma otra dimensión. Vale aclarar que estas problemáticas no son privativas de niños y adolescentes, como explica S. Freud, ya que un adulto sufre de una neurosis siempre infantil.

            En su desarrollo García explica que el trauma no es algo extraño que se enquista, sino algo familiar que se ha vuelto extraño en el encuentro con un acontecimiento exterior. Considerando el lenguaje en su faz de adormecimiento, de sugestión o fascinación tal como ha sido planteado, se despeja la función de la palabra sobre los hablantes, ella es efectiva a la hora de provocar un sufrimiento.
            Aunque la palabra no solo enferma, también posee un valor curativo. En un análisis se desandan los caminos de la palabra: un sujeto despierta, se entera de que habla y de las consecuencias que eso tiene para él; no es amo de lo que dice ya que está determinado por el lenguaje.
            Esto acontece en la transferencia. Se trata del desplazamiento de las palabras en relación a la presencia del analista y a su función en el lugar de la cura.
            La transferencia conecta a un sujeto que habla (aquél que se presta al juego de la asociación libre), con un saber, el del inconsciente. En este contexto, puede pensarse el inconsciente como un lugar donde permanecen en reserva las determinaciones del sujeto. Por su parte la transferencia es el movimiento por el cual esas determinaciones son reveladas por las palabras. El sujeto ignora ese saber del inconsciente, pero a su vez, sufre y se cuestiona y es por eso que demanda un análisis. Esa ignorancia da cuenta de la represión, de los síntomas, en fin, de la neurosis. De ahí que alguien pueda desconocer que habla y que sus palabras y sus actos tienen consecuencias. Por ejemplo, no es libre de los dichos familiares; aunque no está obligado a seguir de acuerdo con ellos, puede cuestionarse al respecto.
            Las preguntas que un sujeto se hace en un análisis, se dirigen a un lugar, hacia el lugar del Otro. Allí se define su existencia. Las palabras del analizante resonarán de otro modo que en su cotidianidad, aprenderá a hablar más allá de la familia, siendo que no hay más allá de esas palabras. A partir de situar este lugar, es que un lapsus, un acto fallido o un sueño, dejan de ser considerados errores por más inverosímiles que parezcan y comienzan a leerse como manifestaciones que inquietan al sujeto porque son “suyas”. Sin embargo, él se niega a reconocerse en ellas, a pesar de que estas dicen un mensaje que hace a su verdad más íntima.
            El sujeto en la transferencia podrá reconocer ese saber que paradójicamente le es extraño y a su vez íntimo. Tal como la noción de trauma que García desarrolla. Tras la asociación de palabras, verifica que los lugares que ha ido ocupando en su vida no solo se repiten sino que están determinados más allá de lo que él sabe, y que de esos lugares que hacen a su historia pasada o aún futura, es responsable. Su deseo está ahí, implicado desde siempre aunque sus razones se le escapen. Cuando alguien está sujeto a sus pasiones va a la deriva, es por ejemplo un neurótico, un extraviado. Cuando alguien pasa por un análisis tiene la chance de producir un corte, despertar de esa dormidera para entonces estar sujeto al deseo que lo orienta.
            Acerca del analista se puede decir que además de escuchar, lee e interpreta lo que el sujeto repite sin advertir. Un psicoanálisis es un saber práctico, es una cura, o dicho de otra manera, sirve a los fines de terminar con un sufrimiento. A contrapelo, los distintos “quitapenas” que propicia la civilización: las drogas, las sectas, los amoríos, o la psicología entre otros objetos a los que Freud se refirió en El malestar en la cultura (1920), son intentos de borrar la división subjetiva.
            El arte del analista es confrontar al sujeto con aquello que lo divide y a su vez desconoce.
            A
             propósito de la transferencia analítica, durante el año pasado se investigó dos de los tres aspectos según Freud: transferencia y sugestión; transferencia y resistencia. Así como la confrontación que hace Lacan a partir de situar errores y contradicciones, aquellas que propiciaron los desatinos de los llamados post-freudianos. Ahora, sin ir más lejos esas son modalidades de la psicología actual; psicoterapias que hay que diferenciar del psicoanálisis. Estas errancias son parte de una aplicación errónea del psicoanálisis, aquellas que lo reducen al eje imaginario, verdadera antecámara de la locura, en la que el amor de transferencia se confunde con el amor-pasión, o a la inversa, el odio.
            En este curso se retomará el concepto de transferencia en la tercera vertiente o aspecto, aquella que hace a la transferencia y a la repetición. Consideramos que la lectura de Freud es imprescindible cuando seguimos la orientación lacaniana ya que Lacan no solo inauguró su enseñanza de esta manera sino que la prosiguió así durante los veintisiete años de su Seminario.
            También será motivo de estudio la noción de transferencia negativa.
            Se situarán entonces los distintos momentos de la transferencia, considerando que no es sin Freud que Lacan formalizó este concepto y el de repetición luego de diez años de Seminario. Ese trabajo devino en una distinción entre lo que responde a la estructura del sujeto y aquello que hace a la dinámica de la cura cuyo hilo seguiremos.

            Carina Luz Scaramozzino.
            Participante de TRAZOS: clínica y enseñanza del psicoanálisis.

            Página 1 de 2

            Funciona con WordPress & Tema de Anders Norén