EL SUJETO Y LOS GOCES EN LA ACTUALIDAD.

Durante el Curso 2020 abordaremos:

  • – Los diversos y dispersos motivos de consulta actuales.
  • – La continuación de los tratamientos.
  • – Las posiciones que tomará cada practicante del psicoanálisis considerando los distintos momentos de un análisis.

Uso compulsivo de la tecnología, consumo de comidas y ejercicios “saludables”,
operaciones en el cuerpo, “libre” sexualidad, amistades abstractas, acopio de bienes
utilitarios.

En fin, exigencias culturales que ponen a las personas en una carrera cuyo destino dice ser la felicidad y la completud. Pero, dan como saldo desencanto, agresividad, banalización o tan solo consumismo y reducción a la masa de entusiastas/angustiados. Hacen a la diversificación de los motivos de consulta pocas veces formulados con claridad. Son modalidades que alejan a los seres hablantes cada vez más de la posibilidad de preguntarse: qué quieren, ya no en los términos de “bienes”, sino en relación a su deseo.

Estos impulsos breves, suelen dispersar a los sujetos en un sinfín de actividades sin poder estar en alguna y requieren del psicoanálisis una interpretación que será siempre caso por caso.

Daremos comienzo al Curso 2020: El sujeto y los goces en la actualidad hablando de las identificaciones.

Germán García en uno de los libros que visitaremos durante el año: En torno de las identificaciones, habla de ellas en plural y las ubica entre el fantasma y la pulsión. Usa como hilo de lectura los conceptos lacanianos. Esta vía trata al sujeto que se produce como efecto entre significantes, sujeto dividido y circunscribe un objeto, por fuera de los significantes.

Argumentaremos por qué el psicoanálisis no ofrece una nueva identificación (sea al analista, o a otros) en el lugar de aquellas identificaciones que caen en el recorrido de un análisis.

Punto fundamental que separa una psicología de un psicoanálisis e incide en la continuidad de los tratamientos. El sujeto en un análisis hace la experiencia de confrontarse con el objeto como perdido, e incluso separarse de ese objeto. Al respecto dice Germán García:”… el que llora porque perdió algo, no lo perdió sino que está en la ilusión de que lo puede encontrar”.

El psicoanálisis apunta a la singularidad de un sujeto y a la particularidad de su objeto que funciona como perdido.

La segunda enseñanza de Lacan conlleva una nueva clínica, en el libro 11 de su seminario Lacan dirá al respecto, no sólo que el analista es parte del concepto de inconsciente (cuestión que desarrollaremos) sino que, la realidad del inconsciente es sexual y es puesta en acto en la transferencia. Dicha realidad sexual, alude a la pulsión.

La frase “no todo es significante”, en el seminario 11 quiere decir que la pulsión es un recorrido de ida y vuelta que contornea un vacío y produce un resto que es independiente como dijimos, del significante. A este resto Lacan lo llamará objeto a. Es una de las formas de nombrar un goce, en este caso fragmentario, que no está incluido en el goce de hablar o goce fálico.

Pondremos en relieve la multiplicidad de goces a los que se refiere Lacan y puntualmente los que son cernidos entre la segunda y la tercera enseñanza en la que lo real dará nueva orientación a lo simbólico y a lo imaginario. La interpretación apuntará entonces al goce y ya no sólo al síntoma como formación del inconsciente.

El pasaje de una a otra modalidad de la enseñanza de Lacan y de una a otra clínica, no anula la anterior, sino por el contrario la tiene en cuenta y la enriquece.

Entonces, armar un entramado que contemple los distintos momentos de la enseñanza de Lacan, servirá para a su vez pensar los distintos momentos de un análisis.

Una clínica que ya se practica y pide ser formulada, sea en relación a los que hemos mencionado como motivos de consulta o bien a la continuación/interrupción de los tratamientos. Lo real del cuerpo orienta y desorienta la cuestión.

La noción de cuerpo hablante tal como Jacques A. Miller sitúa en Sutilezas analíticas – otro de los libros de referencia para este año – ilustrará este punto y nos permitirá sostener la pregunta acerca de las posiciones que convienen hoy al practicante del psicoanálisis.

Carina L. Scaramozzino